Carlo Spatuzza

Presentando los últimos trabajos del artista CARLO SPATUZZA, que sirven para arrancar el ciclo de exposiciones 2024 de la galería.

Texto de sala de Fernando Colmán.

Desde el 10 de febrero al 21 de febrero, con acceso libre y gratuito.

«¿No son todos, acaso, pequeños actos donde el soporte es el cuerpo mismo? ¿No es la fuerza motriz de la gubia de Edith, del blanco y negro de Lotte o las líneas circulares de Olga, una representación del escenario de la vida?»

Fernando Colmán

Serie Las Cartas ...

Arqueología de un corazón de papel

Soy un Carlo joven y entusiasta, a mediados de 1972, asombrado ante el Corazón de San Roque González en la Capilla de los Santos Mártires del Cristo Rey, un espacio reservado para quienes “se portan bien”. Por alguna razón, ese día fui incluido.

Soy Carlo, el de finales de los 80, que recorre los pasillos de la churería del mercado 4 en busca de las mejores tripas. Las chureras me muestran sus últimos cortes, sus manos, marcadas por la impresión del oficio, sacan de adentro lo que para ellas significa un tesoro en dos sentidos: la herencia familiar y la generosidad de la carne.

Soy el Carlo de 1989 que mira con asombro el pulso del maestro Livio. Pienso que la vida quizás sea un gran escenario en el cual el tiempo imprime la misma fuerza en nosotros.

Si lo vemos de esta manera, las huellas que dejamos, el peso del cuerpo en la almohada y la cama, o el cauce de una lágrima marcando las mejillas, son todos ejercicios de grabado. Existe la misma presión, desde distintos artefactos, y con distintas cargas de sentido, incluso en las huellas de la memoria, o los dígitos de este texto, desde la sonoridad de la máquina de escribir.

¿No son todos, acaso, pequeños actos donde el soporte es el cuerpo mismo? ¿No es la fuerza motriz de la gubia de Edith, del blanco y negro de Lotte o las líneas circulares de Olga, una representación del escenario de la vida?

Soy el Carlo del 2023 que se inspira de vuelta en la imagen de la Virgen Dolorosa a partir de imágenes antiguas, y al mirar sus símbolos, el corazón me remite a quienes están marcados por el peso del silencio.

Soy el Carlo de una tarde de febrero del 2024, envuelto en el halo de la casa de la calle Peterevy y del humo del tabaco oriental, mientras dos vecinas vienen a darme una mano con la pintura. Trabajo desde la fija mirada de Vaquita, pensando en la piel que atraviesa el mercado para dejarse absorber por el sabor del mundo, la misma piel que mirará estas obras bajo el frío que genera el gas del aire acondicionado.

Unas, hechas desde la fuerza del símbolo sacro, alguna vez víscera, alguna vez atuendo y alguna vez grabado. Hoy, convertidas en la pureza de un material propio, remiten a la piel, a las chureras, al día a día, al acto de morir de amor desde la fe jesuita, al sufrimiento indígena ante el despojo, al relato oficial, y a las historias silenciadas en estos moldes de corazones repetidos pulsionalmente.

¿Hay algo más? Quizás la vida misma sea como un acto de grabado, el abrazo podría ser una estampa de lo que ya no está, cuyo registro queda solo en el imaginario, y los artífices, muchas veces están ocultos, como seres anónimos que decido incluir, o a veces se incluyen sin invitación de nadie; polillas, ñakyrás, insectos varios que alteran las tonalidades del soporte. Cada uno en su propio acto de impresión, liberándose del peso del lenguaje y ni siquiera pensando ¿qué es el amor o qué es un shopping?

Quizás la vida sea más que un simple acto de respuesta, y el arte una invitación al detenimiento. Tal vez sea una danza con los símbolos que nos rodean, guiando a las máquinas con órdenes precisas para resolver enigmas en su condición de artefactos.

Cada acción, cada decisión, cada pensamiento, crea capas y capas en nuestra historia personal, como la arqueología del papel. Cada capa es una huella de nuestra existencia, un testimonio de nuestro paso por este mundo. Y en cada capa, hay una historia que contar, una lección que aprender, una experiencia que atesorar. Así, la vida se convierte en un lienzo en constante evolución, un tapiz de momentos y memorias.

—Fernando Colman, febrero de 2024.

«Quizás la vida sea más que un simple acto de respuesta, y el arte una invitación al detenimiento. Tal vez sea una danza con los símbolos que nos rodean, guiando a las máquinas con órdenes precisas para resolver enigmas en su condición de artefactos.

Carlo Spatuzza

Es arquitecto, pintor y grabador. Realizó talleres de Grabado con Livio Abramo y Edith Jiménez, y talleres en el IDAP, dirigido por Olga Blinder.

Es restaurador de Arte Sacro, escenógrafo y vestuarista para teatro y danza.

Tiene en su cargo el Taller de Experimentación de Grabado e Impresión en el Instituto de Arte (IdeA) y en el Centro de Estudios Brasileños.

En 1995 fue electo por concurso para realizar trabajos en litografía en el Instituto Tamarindo, Nuevo México, EE.UU. En 1996 fue seleccionado para representar a Paraguay en las bienales de San Paulo, Brasil, y Cuenca, Ecuador.

Tiene exposiciones individuales, entre las que destaca la realizada en 1995, «Enfermedades comunes en el Paraguay».

Colectivamente, expuso en México, Yugoslavia, Argentina, Brasil, Uruguay, Francia, Polonia y España..

Serie Las Cartas

Soy el Carlo del 2023 que se inspira de vuelta en la imagen de la Virgen Dolorosa a partir de imágenes antiguas, y al mirar sus símbolos, el corazón me remite a quienes están marcados por el peso del silencio.

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